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Rivadavia Básquet venció de manera agónica al líder de la Conferencia Sur, Platense, por 71 a 70 con un triple en el final de Andrés Llaver, cuando los esteños perdían por dos. Un final no apto para cardiacos.

Un cierre que quedará grabado en la retina de todos los presentes. Cuando parecía que Platense volvía a cantar victoria, Rivadavia se apoyó en Andrés Llaver, primero para provocarle una falta en ataque a Blossom y luego para dar vuelta el marcador con un triple, en el momento más caliente.

Fue sin dudas el mejor partido de Rivadavia. Jugó a un gran básquet, movió bien la pelota, encontró los espacios y castigó desde el perímetro. Desde el arranque, los Naranjas tuvieron más eficacia que en los últimos partidos en tiros de campo, sobresaliendo el juego de Lazcano, mientras que Platense mostró sus armas en la pintura y se quedó con el cuarto (20-23).

Se encendió Grenni desde 6,75 metros con tres bombas de manera consecutiva y los Naranjas pasaban al frente, sacando una pequeña ventaja. El Calamar no estaba cómodo y el trámite se volvió muy friccionado, con muchas faltas que rozaban lo antideportivo (38-33).

Ya en el complemento, un par de decisiones arbitrales convirtieron al Brozovix en una caldera. Todos gritaban, todos pedían, todos protestaban. Ese pasaje del partido se vio envuelto en polémicas, Rivadavia por momentos se salió del juego y Platense aprovechó para descontar con su jerarquía.

Final para el infarto. Parecía que los Naranjas podrían cerrar el juego a su favor, más después de ir ganando 67-58 en 6´53´´. Sin embargo, Platense ajustó la defensa de una manera que la hizo impenetrable. Los de Vázquez con mucha paciencia, entendían que el partido se podía ganar.

A falta de 10´´, con ventaja de dos puntos para la visita y pelota a su favor para el cierre, Llaver le sacó una falta a Blossom en ataque y los mendocinos tendrían la última. El mismo Llaver sacó desde la mitad de la cancha, la jugada se ensució entre Grenni y Lazcano y con algo de fortuna, la bola cayó en poder del base rivadaviense, que no dudó en probar desde el perímetro. Su lanzamiento entró limpió y los Naranjas le ganaban al mejor de la Conferencia Sur.

Rivadvia logró lo que parecía imposible. Le ganó al Calamar, quedó tercero y ahora tendrá el fin de semana de descanso, empezando a pensar en la próxima gira de tres juegos que tendrá por Buenos Aires.

Informe: Prensa Rivadavia Básquet