El pasado 19 de septiembre México fue sacudido por un terremoto de 7,1 grados en la escala de Ritcher, dejando centenares de personas sin vida.

Mientras el suelo temblaba en Puebla, el volcán Popocatépetl entraba en actividad.

Así, a las alertas por posibles réplicas del terremoto y los derrumbes para los ciudadanos de la metrópoli mexicana, se suman las recomendaciones para evitar los efectos de la actividad volcánica. Se advierte mantener un radio de doce kilómetros de distancia del cráter para evitar ser alcanzado por los fragmentos balísticos que podrían salir despedidos.

Luego de que ésta mañana el Popocatépetl emitiera dos explosiones, el Centro Nacional de Prevención de Desastres de México, contempló el semáforo de alerta volcánica en Amarillo fase dos, ya que en las últimas 24 horas se han identificaron 188 exhalaciones de baja intensidad y tres sismos volcanotectónicos previos al terremoto.

Por lo tanto, se ha decretado alerta en la zona por peligro de caída de fragmentos incandescentes y ceniza que se precipitan entre 600 y 1.000 metros sobre las laderas del cráter.

Por Redacción