Según contó su madre en el medio Radio Regional, la víctima recibió los ponzoñosos dientes del animal al meter su mano en una bota de riego. ¿Qué hacer en casos de picadura de ofidios?

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El hecho ocurrió el domingo pasado a las 20 horas en una casa del distrito de Chapanay. “Mi hijo de 3 años estaba jugando en el patio porque lo mandé a jugar ya que no quería que lo mordiera un perro que tienen mis sobrinas. Entonces él se fue al galpón precario que tenemos y ahí pegó el grito, fui corriendo hacia donde estaba y cuando me acerqué, me decía que le dolía la manito. Lo miré y en sus pies tenía la víbora enredada en un pie. Lo agarré como pude y se la saque, de ahí me fui de inmediato al Hospital”.

“Mientras yo estaba en el Perrupato, mi hermana y mi cuñado se pusieron a buscar la víbora y la encontraron dentro de una bota de riego que hay en el galpón y me la llevaron al hospital, donde constataron qué víbora era y a mi hijo le pusieron 4 ampollas de antídoto”, agregó Jésica, mamá del menor.

Que en el mismo sentido contó que decidió hablar de lo sucedido para alertar a otras personas. “Yo no quería que el caso se haga público, pero lo estoy contando ahora en realidad para que la comunidad esté alerta, porque hay un montón de esas víboras en la zona, para que tengamos cuidado”.

¿Qué hacer y qué no hacer ante una mordedura de serpiente?
Existe un protocolo de actuación que se debe seguir en caso de mordedura de una serpiente:

No intentar capturar ni cazar a la serpiente.
Retirar toda prenda o accesorio en la zona afectada, que pueda impedir la distensión del edema.
Permanecer en reposo y tomar agua.
No son recomendables las maniobras tales como laceraciones, succión del veneno o torniquetes.
Recurrir al centro asistencial más cercano.
La víctima debe moverse lo mínimo para evitar la circulación del veneno por el cuerpo.


¿Cuáles son los síntomas?
En caso de tratarse de una mordedura de yarará, los síntomas son muy característicos y fáciles de distinguir, y se desarrollan de inmediato y durante las primeras dos horas:

Se siente un gran dolor de inmediato.
Se observa la marca de los colmillos (no minimizar si sólo se observa un orificio, ya que la víbora puede haber perdido un colmillo en sus actividades de caza, pero conserva su potencial de daño).
Se forma un edema duro de inmediato (su color no desaparece al presionarlo).
El edema cambia de color y se torna «vinoso» o morado.
La pérdida de sangre por los orificios causados por la serpiente no se detiene.
La yarará, una serpiente de hábitos nocturnos
La serpiente yarará tiene hábitos crepusculares y nocturnos. Su hábitat son las zonas rurales y en raras ocasiones se ve algún espécimen en las ciudades. No es una serpiente agresiva, ataca solo si se siente amenazada.

«Si se trata de una yarará, el tiempo del que se dispone para aplicar el suero antiofídico es de 12 horas. Pero hay que asistir de urgencia a un centro asistencial para tener tiempo para conseguir el suero, ya que si la persona se encuentra en una zona retirada, puede demorar en llegar», explicó a LA NACION la doctora Ana María Girardelli, ex directora del Centro Provincial de Toxicología.

Fuente: Radio Regional – La Nación