Según lo expresa Raúl Rivero, con la llegada del solsticio de invierno para el hemisferio Sur, no solamente es el comienzo del invierno sino el momento exacto en el cual comienza un nuevo ciclo, esto sucede porque es el punto máximo donde el planeta se separa del sol y a partir de ese día comienza a acercarse nuevamente a él.

Es la noche mas larga y el día mas corto. Esta acción, que se repite desde los inicios del sistema solar hace miles y miles de años, marca el calendario agrícola que rige tanto para las plantas que nos dan el alimento como para el hombre al que ordena espiritualmente en cuerpo y alma.

¿Cómo se manifiesta este inicio de ciclo? Cuando se inicia el solsticio la tierra está descansando, es cuando la savia esta baja, la tierra aprovecha, reposa, respira; y a medida que se acerca al sol la savia comienza a subir y se inicia de nuevo el proceso de siembra, brote, maduración y cosecha.

El origen del término proviene del latín, cuyo significado es «sol quieto». Cuando se produce el solsticio de invierno es cuando la posición del Sol en el cielo, se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Durante el fenómeno astronómico, el Sol pareciera que se detiene durante tres días y así genera la noche más larga del año.

En el hemisferio sur, se celebra su llegada con diferentes rituales para recibir al solsticio de invierno que varían de acuerdo a la cultura que lo realice.

Inti Raymi

Es una celebración religiosa y ancestral del Imperio Inca en honor al sol. De hecho, Inti Raymi significa Fiesta del Sol en quechua. El espíritu del ritual es atar al sol a la piedra para impedir que se escape. Si bien la Iglesia Católica, en 1572, suprimió todas las fiestas y ceremonias Inti, la costumbre regresó con el tiempo. De hecho, desde 1944, se realiza un representación teatral en Sacsayhuamán, cerca de Cusco, Perú, el 24 de junio de cada año. Un evento que convierte en la atracción de los visitantes locales y turistas.

La Noche de San Juan

Si bien es una antigua festividad con origen en Europa, traída a América latina por los colonizadores, se conserva la tradición en América del Sur, pero no para celebrar el comienzo del verano como en el Viejo Continente: el objetivo del ritual es «dar más fuerza al sol», que a partir de esos días se va poniendo más «débil». Se celebra con fogatas y fuegos artificiales y la fecha coincide -por proximidad- con el nacimiento de Juan el Bautista (24 de junio). De hecho, se discute la autenticidad de cada una de las celebraciones.

We Tripantu

Es la celebración del año nuevo mapuche, que se realiza en el solsticio de invierno, entre el 21 y 24 de junio. El término en castellano significa «nueva salida del Sol y la Luna». Es la noche más larga del año y el momento en que el sol recupera su fuerza y la tierra comienza a renacer. Los rituales comienzan durante la tarde del día anterior, antes de que caiga el Sol. Los invitados se congregan y esperan la llegada del Machi o del Lonko, que tienen la misión de dirigir la ceremonia. Los asistentes dispuestos alrededor de un fogón, escuchan a los más ancianos que les enseñan a los niños «a ser buenos» con historias destacadas para la cultura del pueblo. Luego siguen los bailes, cantos y juegos para fortalecer los lazos. Al alba, el pueblo se baña en un río o lago para recibir al nuevo ciclo, que simboliza el regreso del Sol y la luz.

Tiahuanaco

Cada 21 de junio, la cultura aimará festeja en la ciudadela preincaica de Tiahuanaco el «Willka Kuti» o el «retorno del sol». Cientos de personas, visitan a primera hora el templo de Kalasasaya de Tiahuanaco, para asistir a la conmemoración coincidente con el solsticio del invierno austral y el cambio del ciclo agrícola para la siembra en el campo.

Fuente: Diario La Nación