Una gran porción de la economía se mueve en el mercado informal en Argentina y no puede acceder al sistema bancario. Y los que sí pueden, no siempre son bien tratados al querer disponer de su propio dinero. Las criptomonedas se presentan entonces como una alternativa con ventajas.

Teniendo en cuenta toda esta situación, cada vez es mayor el interés que hay por alternativas, y aquí es donde aparecen las criptomonedas, con Bitcoin a la cabeza, pero también con opciones más seguras como las stablecoins o monedas estables, que son criptomonedas atadas a un activo y que no tienen volatilidad. Un ejemplo es DAI, una stablecoin que está diseñada para tener un valor equivalente a un dólar estadounidense.

Desintermediación
Internet ha logrado sacar del tablero a los intermediarios en diferentes rubros: música, producción audiovisual, alojamiento, transporte, turismo. Pero en los últimos años, la aparición de Bitcoin y las criptomonedas ha puesto en el tapete que también se puede prescindir de los grandes intermediarios del dinero: los bancos.

No es un dato menor que las criptomonedas operan las 24 horas del día. Todos los días de la semana. Todo el año. El usuario se transforma en su propio banco, y puede disponer de su dinero sin tener que pedir turnos, sin tener que llenar formularios, sin límites autoritarios, sin restricciones cambiarias, sin tener que concurrir a sucursales físicas, sin tener que cumplir con una lista de requerimientos, y -al menos en algunos casos- sin miedo a la confiscación de depósitos.

Más que dinero electrónico

No se puede tocar. No hay papel. No hay plástico. No hay un empleado que cuente los billetes. Todavía hay ciudadanos que tienen miedo cuando se plantea el uso de dinero electrónico. Sin embargo, hace tiempo que las entidades bancarias mueven dinero de forma electrónica. Es más, todo el sistema tiende a obligar a sus usuarios a usar homebanking. Muchas operaciones no son más que transacciones electrónicas. Entonces, ¿por qué temer?

Una de las notables fortalezas que se ha destacado con Bitcoin o Ethereum, es la posibilidad de hacer transferencias internacionales de forma rápida, sin altos costos de comisiones, sin importar el día ni la geografía.

El sistema bancario tradicional, en cambio, depende de la red SWFIT. Hacer una transferencia internacional con este mecanismo puede demorar varios días, con altos costos para el que quiere transferir el dinero. Y siempre dependiendo de los horarios y las condiciones de los bancos.

Es cierto que una transacción con Bitcoin puede demorar unos 20 minutos. Ahora bien, esta cantidad de tiempo parece aceptable si se considera que una transferencia internacional a través de la red SWIFT puede llegar a durar varios días, a veces casi una semana.

Seguridad


Con las criptomonedas, el usuario se convierte en su propio banco, con las ventajas y responsabilidades que ello implica. Para tener criptomonedas, no hace falta cumplir una extensa lista de requisitos. Simplemente se necesita el conocimiento y una aplicación llamada billetera o wallet.

Curiosamente, este cambio de paradigma pone de manifiesto que hay más seguridad al no depender del sistema bancario tradicional en Argentina.

En este contexto, Carl Bennetts, co-fundador de la cryptowallet Status, comentó algunos puntos a tener en cuenta: “La actual infraestructura de internet, como la del mundo financiero, está plagada de jugadores que dictan cómo podemos realizar transacciones e incluso vigilan nuestras comunicaciones”.

“La app de Status está diseñada para proteger las comunicaciones privadas, ya que también es un mensajero privado y que además, permite un control total sobre los activos digitales personales”, agregó.

“Los valores de seguridad, privacidad y libertad financiera son los pilares de todos nuestros proyectos. Con Status, cada persona es la única que puede controlar sus fondos, y ésta es una posibilidad emocionante para las personas en Argentina. Esperamos poder transmitir a la comunidad argentina que la autonomía financiera es posible con las herramientas correctas. Nuestro objetivo final es la adopción masiva de Status en un mundo donde las personas controlan su dinero, no los bancos o terceros», concluyó.

Fuente: BAE