En una reunión de alto voltaje discursivo, empujones y hasta golpes de puño, la Cámara de Diputados emitió dictámenes de comisión sobre la reforma previsional, en una sala a la que ingresaron manifestantes de organizaciones sociales y políticas, que insultaron a legisladores y a los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Trabajo, Jorge Triaca, que fueron a defender la iniciativa.

Es el proyecto más codiciado por la Casa Rosada de todo el paquete de leyes que envió al Congreso y el que más resistencia causa en la oposición, principalmente porque establece una nueva actualización de los haberes jubilatorios que significará menores aumentos que con la fórmula actual.

Tras la firma de dictámenes -de mayoría, firmado por Cambiemos, y de rechazo, por el kirchnerismo y el massismo, entre otros bloques-, la reforma, que ya tiene la media sanción del Senado, quedó lista para ser debatida en el recinto.

Esto se producirá el miércoles de la semana que viene, en una sesión que también se anticipa caliente y para la cual Cambiemos espera contar con el número suficiente de votos para convertirla en ley.

Si los 257 diputados estuvieran presentes, Cambiemos necesitaría 129 (la mitad más uno) para aprobar la reforma. El interbloque oficialista tiene 107 miembros, de modo que le faltan 22 votos más. Tendrán que trabajar con denuedo para lograrlos. El oficialismo espera contar con el apoyo de algunos diputados de los 35 que integran el interbloque Argentina Federal, que responde a nueve gobernadores. Pero este espacio está dividido.

Sin embargo, cuatro de sus integrantes firmaron ayer junto con Cambiemos el dictamen de mayoría: el tucumano José Orellana, el misionero Jorge Franco, el chaqueño Juan Mosqueda y el cordobés Paulo Cassinerio.

El oficialismo también espera contar con el voto de los seis diputados del Frente Cívico por Santiago, que responde al mandatario santiagueño Gerardo Zamora.

Escándalo

Los dictámenes de la reforma previsional se firmaron al cabo de una jornada caótica y violenta, en la sala del primer piso del Anexo C de la Cámara de Diputados, donde hubo golpes de puño y agresiones a periodistas parlamentarios, en medio de un operativo de seguridad endurecido y con los accesos en un completo desorden.

“No lo van a lograr. Pueden gritar todo lo que quieran, nosotros seguiremos por el camino de la democracia”, dijo el macrista Eduardo Amadeo, presidente de la comisión de Previsión, en uno de los momentos de mayor tensión del debate, que empezó a las 3 de la tarde. “Devolvé la guita”, le respondieron al diputado macrista.

Amadeo debió suspender unos minutos el debate para acordar con los diputados opositores cómo continuar la reunión. Entonces, se permitió exponer a cuatro dirigentes sindicales, todos kirchneristas: el líder de la Bancaria, Sergio Palazzo; el secretario general de la Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Social (APOPS), Leonardo Fabre; la líder de la Ctera, Sonia Alesso, y el secretario general del sindicato de Anses Secasfpi, Carlos Ortega.

También expusieron los abogados previsionalistas Miguel Fernández Pastor y Christian D’Alessandro, asesor de la diputada massista Mirta Tundis.

 

Fuente: Télam