El Gobierno busca un fin de año sin protestas sociales.

Las preocupaciones principales pasan por el desarrollo de la cumbre del G20 y que no haya incidentes en torno al foro global; evitar los saqueos de diciembre, que suelen sucederse cada año; y ponerle un piso a la recesión que en estos días se cristaliza en malos datos sobre la evolución de la actividad económica.

El problema era por donde empezar el intento de mejorar los ingresos de las familias fuertemente afectadas por la disparada del dólar entre abril y septiembre con el consiguiente golpe inflacionario a los bolsillos. Por eso, tras los bonos anunciados para trabajadores privados y estatales, la Casa Rosada ahora evalúa beneficios para la Asignación Universal por Hijo (AUH) y jubilaciones.

Trabajadores del sector privado, estatales nacionales, fuerzas de seguridad y fuerzas armadas consiguieron un plus salarial. Ante este escenario, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, quedó ante la presión de movimientos sociales que reclaman también una mejora para beneficiarios de AUH, mientras la CGT exigió una compensación para jubilados.

En este sentido, se analiza un refuerzo de hasta $1.000 para los beneficiarios de la AUH(casi 7 millones de personas), adicionalmente al plus de $1.500 que recibirán en diciembre. También se estudia adelantar a diciembre el aumento correspondiente en la movilidad jubilatoria previsto para marzo.

Por eso el Gobierno espera que el Fondo Monetario Internacional (FMI) apruebe en los próximos días el plan de aumento de gastos para fin de año, incluyendo el pago del bono para los empleados públicos y, quizá, un aporte extra para jubilados y beneficiarios de la AUH.

La mejora para beneficiarios de planes sociales parece estar más madura. El Gobierno había anunciado el refuerzo de $1.500 para diciembre pero, tras los bonos para trabajadores y una inflación mayor a la esperada, la Nación planea otorgar otros $1.000.

La iniciativa del oficialismo no es pagar un «bono» a los jubilados. Según fuentes oficiales, se evalúa como alternativa adelantar a diciembre la actualización correspondiente a la aplicación de la fórmula de movilidad prevista para marzo, lo que -de acuerdo con las estimaciones oficiales- significaría una suba de 11% en los haberes. Actualmente, el mínimo está en $8.637.

El Gobierno todavía no da precisiones sobre las jubilaciones y hasta planea relegar esa definición. Es que en la Casa Rosada están expectantes porque el 18 de diciembre, la Corte Suprema definirá qué índice debe utilizarse para calcular las sentencias y reajustes jubilatorios.

Aumentos confirmados

Teniendo en cuenta la nueva Ley de Movilidad, el Ejecutivo ya confirmó que en diciembre la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) subirá las asignaciones y las jubilaciones.

Los jubilados, pensionados, beneficiarios de asignaciones familiares, AUH y demás prestaciones de la Seguridad Social, que alcanzan a más de 17,8 millones de personas, en diciembre tendrán un aumento del 7,79%.

Por lo que, la AUH pasará de $1.684 a ser de aproximadamente $ 1.815. En tanto en marzo, podría irse a $2.031 ya que el aumento sería del 11,92%, según el cálculo de actualización.

Para el caso de la Asignación por Hijo con Discapacidad se elevaría de $5.491 a $5.919.

Mientras que para los jubilados, la mínima sería de $ 9.310 en diciembre y en marzo llegaría a $10.420.

Fuente: Medios