La situación entre la Armada Argentina y la Casa Rosada estuvo tensa desde el primer momento en que ya no hubo comunicación con el submarino ARA San Juan. Luego, se produjo una serie de instancias en las que la fuerza marina no era precisa y era blanco de algunas críticas. Trascendió que esto había enojado al Gobierno y finalmente, este jueves, se confirmó que hubo una explosión y todo indica que se trataría del buque. El enojo y cuestionamiento de los familiares tensaron más la relación entre la cúpula de la Armada y el Poder Ejecutivo, que finalmente decidió desplazar a la cúpula de la fuerza.

En ese sentido, el Ministerio de Defensa decidió iniciar alrededor de unos 40 sumarios administrativos internos para determinar las responsabilidades en las comunicaciones y operaciones. Desde el Gobierno señalaron que podrían haber existido “negligencia” e información “ocultada” por la Armada en relación con hechos del submarino.

El Gobierno esperaría que la Armada confirme el destino del submarino y la suerte de los 44 tripulantes antes de tomar la decisión de relevar a Srur, otros almirantes de la conducción naval y seguramente, la línea jerárquica de responsabilidad directa sobre las operaciones del submarino, según publicó diario Clarín.

En la cuenta que se carga a la Armada está haber reconocido recién el domingo, a cinco días del último contacto con el submarino, que el comandante había informado de averías en las baterías y un “cortocircuito” a bordo. Es decir, la fuerza tenía esa información desde el minuto cero pero esperó días para darla -y cuando lo hizo, la minimizó o buscó desligarla del episodio-. Según fuentes gubernamentales, el Ministerio y el Presidente se enteraron apenas unas horas antes, en la noche del sábado.

Fuente: Diario Clarín