La justicia autorizó a Rafa Di Zeo a salir del País a horas de disputarse uno de los partidos más esperados y más repudiados de los últimos años. Argentina lo deja salir. España no le permitiría el ingreso al estadio de Real Madrid. 

Pero Rafael Di Zeo no puede con su genio. Entonces, al otro día se puso al teléfono otra vez con su abogado Monteleone. Y le preguntó qué chance había de que prosperara en la Justicia el pedido de salida a Madrid para ver la final. El letrado le contestó lo lógico: no había cambiado la situación objetiva por la que se le venía otorgando el permiso cada vez que Boca viajaba afuera, por lo que seguramente era cuestión de horas que lo autorizaran. Pero ni siquiera dejó que Di Zeo aumentara la apuesta: le dijo que él no lo iba a presentar porque había un compromiso entre todas las partes de no complicar más las cosas. Parecía terminado el tema. Pero para el jefe de La Doce nunca se termina.

Y para los españoles y los 15 enviados del ministerio de Seguridad argentino es un desafío extra. Si entra, será un papelón consumado. Mientras, Di Zeo se ríe de todo y de todos. La última vez que desafió al mismo tiempo a sus colegas barras, a un gobierno y al club, terminó con una condena a cuatro años y medio de prisión. Veremos qué ocurre ahora y si arrastra a alguien o sólo se trata de un capítulo más de la impunidad que recorre la Argentina en ese mundo insólito llamado barrabravas.

¿Y la justicia? Bien, gracias.