Aumenta la incidencia de enfermedad inflamatoria intestinal en Argentina. Ante este marco del 11 al 13 de septiembre se realizará las jornadas en el hotel Intercontinental de Mendoza.

“La tasa de Enfermedad Inflamatoria Intestinal está en crecimiento en muchos países en proceso de industrialización. Este es el caso de Argentina donde calculamos que hay aproximadamente unos treinta mil pacientes”, asegura el Dr. Juan Andrés De Paula, Jefe honorario del Servicio de Gastroenterología y Jefe del equipo multidisciplinario del servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano, quien disertará junto con otros destacados especialistas nacionales e internacionales en el Congreso Argentino de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva, que tendrá lugar del 11 al 13 de septiembre Hotel Intercontinental de Mendoza.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), una enfermedad de origen autoinmune, de carácter inflamatorio y de curso crónico que afecta diferentes segmentos del tracto intestinal. Se presenta en forma de brotes y con severidad variable. Los síntomas dependen del segmento del tracto intestinal comprometido, de la extensión del proceso y del “genio” de la enfermedad. Existen tres categorías: enfermedad de Crohn (puede afectar cualquier tramo del aparato digestivo desde la boca hasta el ano), Colitis Ulcerosa, (involucra sólo el intestino grueso – colon), y la Colitis no clasificable. Afecta por igual a hombre y mujeres, y si bien su pico de aparición se observa en adultos jóvenes (segunda y tercera década de la vida), entre el 20 y el 30 por ciento de los pacientes son diagnosticados en la edad pediátrica , observándose cada vez más pacientes diagnosticados desde pequeños.

Los principales síntomas son: dolor abdominal, aumento en la frecuencia o urgencia evacuatoria, diarrea persistente por más de cuatro semanas, moco y/o sangrado en las heces, lesiones perianales, fiebre o vómitos. En niños y adolescentes puede existir retraso del crecimiento y desarrollo. También es posible que se presenten manifestaciones extra-intestinales, “cerca del 60% de los pacientes presenta inflamación de las articulaciones y/o en los ojos, problemas en la piel, el hígado, y/o trastornos renales”, sostiene el Dr. Paulo Gustavo Kotze, coloproctólogo de la unidad ambulatoria de EII de la Unidad de Cirugía Colorrectal, Pontificia Universidad Católica del Paraná, Brasil, quien también participará del Congreso.

Otro de los referentes internacionales que será parte de esta actividad, el Dr. Remo Panaccione, Director de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal y Profesor de Medicina de la University de Calgary, Canadá, explica que si bien no se conocen las causas de la enfermedad, “el factor hereditario es una posibilidad aunque su rol es menor del que creíamos en el pasado. Los factores ambientales como la exposición al tabaco, la dieta occidental, el uso de antiinflamatorios y posiblemente de antibióticos, pueden producir alteraciones en la microbiota intestinal y conducir a un desequilibrio del sistema inmune”.

Al tratarse de una enfermedad de baja prevalencia y con sintomatología similar a otras afecciones digestivas, el Dr. Panaccione señala: “el diagnóstico suele demorarse no sólo por la falta de conocimiento de la enfermedad por parte de la población general, sino también por la dificultad para acceder a especialistas en determinados territorios”. En tal sentido, recomienda que la población y los especialistas aprendan más sobre la EII para obtener un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno.

Por su parte, el Dr. De Paula agrega: “el tratamiento de las EII requiere frecuentemente de la intervención de más de un profesional: clínicos, reumatólogos, oftalmólogos, dermatólogos, hepatólogos, cirujanos, nutricionistas, obstetras, psicólogos, infectólogos y enfermeras, entre otros. El trabajo multidisciplinario de la EII es fundamental no sólo para el manejo del curso de la enfermedad, sino también para atender las necesidades, temores o expectativas del paciente. En la actualidad, contamos con técnicas y tratamientos efectivos que han mejorado notablemente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.”

Por redacción