Un 2 de setiembre de 1917 fue creada la escuela Profesor Francisco Tolosa, a días de cumplirse el centenario de su fundación todo el departamento está expectante con los festejos que se realizarán este viernes.

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Esta institución es la cuna de grandes maestros de la región y es justamente lo que se quiere mostrar en este especial aniversario. Es por esto que desde hace meses el cuerpo docente, alumnos y ex alumnos están en campaña para recolectar documentación fotográfica e historias para relatar lo transcurrido en este siglo.

Recorriendo el Centenario

Ya como Escuela Normal de Adaptación Regional Mixta de Rivadavia, creada por decreto presidencial de Hipólito Yrigiyen del 13 de junio de 1917, tenía signado el papel rector para la cultura del Este mendocino. Así el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, José Santos Salinas, por Resolución del 26 de Agosto de 1917, encomendó al profesor Enrique Clara la organización de los cursos escolares que incluía, además de la preparación del personal docente designado, la del alumnado que habría de asistir a las aulas. Este criterio nivelador amplía los objetivos primordiales de la educación argentina desde la vanguardista ley 1420, agregando otro contenido altamente democrático y progresista en las escuelas normales formadoras de maestros: la escuela Normal sería pública, gratis, laica, obligatoria, mixta, y en el caso de los aspirantes al magisterio: con cursos niveladores de ingreso en todas las disciplinas básicas: aritmética, geometría, lengua, geografía, historia, física, química, anatomía, botánica y zoología.

Las escuelas normales surgieron ante la necesidad de crear colegios secundarios en las provincias, los cuales dependían de la política educativa nacional. Dato relevante que se desprende de dicho tiempo: durante la gestión de Yrigoyen se crearon 3.000 escuelas primarias y 50 secundarias, entre ellas la Normal rivadaviense. La actual Escuela Profesor Humberto Francisco Tolosa, aquella tradicional Normal, abrió sus puertas el 2 de setiembre de 1917 (en la esquinas de San Isidro y Alem), convirtiéndose en la tercera escuela bajo su modalidad en la provincia.

Su directora fundadora fue Leonor Lemos, descendiente directa de los ilustrados Julio y Manuel Lemos. Enrique Clara, Juan Ramón Gutiérrez Gallardo, Pascual Comeglio, Cesar Arnulpi, Alfonso Galletti, Carlos Day, Bautista Gargantini, Domingo D’Angelo, entre otros, compusieron las primeras comisiones gestoras para la concreción de la obra.

Durante la inauguración, y ante la presencia del Intendente Cornelio Martínez y del Gobernador Francisco Álvarez, hizo uso de la palabra el historiador rivadaviense, Juan Ramón Gutiérrez Gallardo. Dice el distinguido profesor, en el marco de su discurso: «sólo la educación es el camino que nos garantiza un futuro prosperó». Todo un visionario.

Cuando en los primeros años del ’80 encontrará su asiento actual sobre calle San Martín. La escuela se irá moviendo por la tradicional calle San Isidro. Más allá, más acá. Rotando por un tiempo en distintos lugares. En locales cedidos, como por ejemplo en la tradicional casa de la familia Abdala. En caserones y galpones prestados por algunos vecinos. Luego muchos años frente a la Iglesia, ocupando varias manzanas en pleno corazón rivadaviense. En dicho espacio contará con una granja de frutales y animales de corral, más una sala para los panales de abejas. Talleres de carpintería, costura, cocina, una glorieta, una canchita de fútbol y de básquetbol sobre el fondo del predio y un patio con un emblemático aguaribay. Además de contar con un laboratorio, biblioteca, el salón de música, los jardines de infantes, las salas administrativas y más de 30 aulas completarán aquella configuración de la vieja escuela. Elencos de teatro y danza, coro, grupo de folclore (Las voces del Normal) y hasta un equipo de básquetbol federado (Colegiales) cubrirá la demanda de las inquietudes estudiantiles.

La apertura de la escuela normal rivadaviense no respondió a un hecho circunstancial. Fue la consecuencia directa de varios factores que se conjugaron en el marco de una política de estado. La voluntad política del gobierno yrigoyenista encontrará una base sólida para llevar adelante su iniciativa. Había un contexto zonal que ameritaba la apertura de una escuela normal aparada en el amplio desarrollo educativo y socioeconómico del este mendocino.

Por Redacción