El trabajo rinde cada vez menos, en el caso de Mendoza, a decir por las estadísticas oficiales sobre empleo, que indican que se duplicó el número de mendocinos que buscan un segundo empleo.

Si se tienen en cuenta desocupados y ocupantes demandantes de empleo, son más de 110.000 los comprovincianos insatisfechos con su nivel de ingresos. Si bien los números del Indec son datos “fríos”, resulta claramente más probable que busquen ganar más porque el dinero les alcanza cada vez menos a que haya un apetito voraz por sumar horas a las 9 diarias que implican la mayoría de los empleos considerados de carga horaria normal.

Las cifras del periodo que va de abril a septiembre indican que la cantidad de personas que aspiran a  tener un segundo trabajo pasó del 10% a más del 20% en un año, lo que ubica al Gran Mendoza entre los conglomerados que lideran esta estadística, solo por detrás de Mar del Plata o La Pampa.

Un indicador clave de que el poder adquisitivo se ha deteriorado es que mientras que a septiembre el aumento salarial acumulado promedio era del 20%, la inflación se ubicaba ya en el 32,4% en el mismo período. En limpio: los precios le ganaron la carrera a los sueldos por más de 12 puntos porcentuales y la tendencia se mantiene hacia el cierre del año. Esto, en el caso de empleados privados registrados y el sector público. Peor aún es el resultado para quienes trabajan en negro, cuyo aumento en los primeros nueve meses del año fue de tan solo el 13,5%.

A septiembre, el sueldo neto promedio en el país era de unos $26.000, mientras que el costo de la Canasta Básica Total, que indica el umbral de pobreza para una familia tipo, se ubicaba en torno a los $22.500. En una cuenta simple, en hogares con  un único ingreso, solo $3.500 los separaba de “caer en desgracia” económica siempre y cuando no surgieran imprevistos de salud, problemas con la vivienda o de algún otro tipo.

En medio de un panorama laboral complicado, los estatales provinciales se perfilan -al menos por el momento- como uno de los pocos sectores que al menos podrá cuidar el (poco o mucho) poder adquisitivo durante el año próximo.

El Gobierno no quería sobresaltos en año electoral, por lo que abrió las paritarias dispuesto a ofrecer compensaciones automáticas por inflación. De esta forma en pocas semanas logró cerrar acuerdos con 16 sindicatos y hoy mismo espera hacer lo propio con los 4 gremios estatales restantes, entre ellos, el SUTE.

Fuente: MDZ