Esta técnica hidráulica se practicaba desde hacía 60 años sin ningún tipo de control en la provincia, lo cual motivó al Gobernador Alfredo Cornejo para firmar el Decreto nº 248, que establece la obligatoriedad de tramitar el procedimiento de evaluación de impacto ambiental. 

Gracias a lo que proporciona este marco legal, la estimulación hidráulica con regulación ambiental no implicará el uso de explosivos, disolución de la roca, cóctel de químicos altamente tóxicos, temblores ni sismos, ríos subterráneos de contaminantes, emisiones excesivas hacia la atmósfera y excesivos volúmenes de agua. Todas estas son las principales causas por las que se realizaron manifestaciones en las calles de la provincia, en diferentes departamentos y diferentes fechas, porque el pueblo mendocino está en contra de los puntos negativos de este tipo de extracción petrolera.

La nueva Ley de Hidrocarburos establece un plazo de 35 años para las concesiones de explotación no convencional (denominado «fracking») sin una normativa que regulara el impacto ambiental de esta actividad petrolera. Con la reglamentación del nuevo Decreto nº 248, de esta forma, nuestra provincia se transforma en la primera provincia que se compromete a preservar el ambiente y a no contaminar las reservas de agua.

En julio de 2013, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner firmó el Decreto nº 929, en el mismo se estableció el “Régimen de promoción de inversión para la explotación de hidrocarburos”. El 31 de octubre del año siguiente, en 2014, fue promulgada la reforma de la Ley de Hidrocarburos. El texto estableció un plazo de 35 años para las concesiones de explotación no convencional, técnica popularmente conocida como «fracking«, sin establecer una normativa que regulara el impacto ambiental de la actividad petrolera.

Ante esta situación, la Provincia de Mendoza trabajó en la elaboración de un decreto que reglamentara la actividad mediante un protocolo de funcionamiento que le otorgara una regulación ambiental a una actividad que se comenzó a ejercer sin ningún tipo de control desde su aprobación.

Así, con la premisa del cuidado del medio ambiente y bajo la convicción de que el agua debe ser protegida, el Ejecutivo reglamentó, a principios de marzo del 2018, el Decreto nº 248. Sin dicho decreto, la actividad continuaría practicándose en Mendoza de todas formas, porque la Ley nacional de Hidrocarburos así lo impuso.

Desde hace 60 años se utiliza la estimulación hidráulica en Mendoza, pero estamos ante la primera vez en que un Gobierno se compromete a preservar el ambiente y a no contaminar las reservas de agua.

La actividad no convencional, sin contar con una regulación ambiental, continuará causando serios inconvenientes en el ambiente.

Fuente: Prensa Mendoza Gobierno.