Si bien ya existía una legislación que establecía que la taquilla de boliches bailables debía cerrar a las 2.30, había un vacío legal que dejaba que muchas personas ingresaran luego de ese horario con invitación especial.

La reglamentación que se empezó a aplicar desde la semana pasada por la Subdirección de Control de Eventos y Locales de Esparcimiento, establece que Después de las 2.30 no podrá entrar ni el que tenga contactos con los dueños del lugar ni el que pretenda pagar una entrada.

Según los propios funcionarios, comenzará a aplicarse en forma gradual y se espera que tenga aplicación total en un período corto.

Mauricio Pinti, quien está a cargo de Diversión Nocturna dijo en diálogo con empresarios de la noche del este que «lo queremos hacer gradual para no violentar a nadie”, » esto es un cambio de costumbres para evitar las famosas previas”,  «la idea es minimizar las previas y que las personas vayan temprano a bailar y se queden dentro del boliche», «llegan a la hora que quieren, toman, se aburren y se van a otro, en esos horarios se ve mucha fluidez de tránsito y la mayoría de los que manejan van borrachos».

Se pretende con estos controles que tengan dos horas para desintoxicarse: desde las 4.30, cuando cierra la barra, hasta las 6.30, cuando cierra el lugar.

Pinti aseguró que “no hay mayores irregularidades, el horario de cierre de barras y lugar se cumple”, falta el de ingreso.

La nueva reglamentación, que llegó junto con el traspaso que sufrió la Subdirección de Control de Eventos y Locales de Esparcimiento, del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deporte al de Seguridad.

EL Comisario General José Eduardo Impellizeri, a cargo de la Distrital Este, aseguró que se van a hacer cumplir tanto los horarios de ingreso y egreso, como así también el factor ocupacional que posee cada boliche.

Respecto a la venta y consumo de alcohol en la vía pública, se van a intensificar los controles y se prevé la clausura de varios drugstores y kioscos que venden alcohol fuera del horario permitido y que, según Impellizeri, se encuentran identificados.

El ente pasará a tener 30 inspectores provinciales que se sumarán a los controles municipales y a la policía, con lo que se espera cambiar una habito peligroso.

Los funcionarios fueron consultados respecto de fiestas del tipo «canilla libre o de ingreso con hielera», y remarcaron que están prohibidas y que no se podrán realizar nunca más.

Otro de los temas que se planteó en la reunión fue de los festivales como el Rivadavia Canta al País, de la Cerveza y demás, que permiten el ingreso a familias con menores y en los que se comercializan bebidas alcohólicas, y los funcionarios dijeron que “eso depende de cada municipio”, en bastante contraste con la realidad, ya que ninguna comuna puede imponerse sobre lo que dicta una ley provincial.

Quedó en claro que lo que se pretende es incrementar los controles pero no hay una estrategia ideada para cambiar el hábito de consumo, como tampoco hay hasta el momento una campaña en medios masivos que acompañe este cambio que se pretende en la noche mendocina.