Screenshot
TAF

mujerLa desaparición de José Teodoro Massó, un empresario de 83 años, ha dado un giro escalofriante tras casi un mes de incertidumbre. Lo que comenzó como una búsqueda de paradero se ha transformado en una causa por homicidio simple, señalando a Gonzalo Damián González como el único responsable. Según la investigación, González fue la última persona en ver a la víctima con vida el pasado 9 de marzo, un encuentro registrado por cámaras de seguridad que hoy se convierte en la pieza central de una acusación que estremece a la provincia.

El móvil del crimen parece estar intrínsecamente ligado a la desesperación económica y la adicción al juego del sospechoso. Los investigadores han reconstruido un perfil de González como un ludópata con deudas acumuladas, quien presuntamente aprovechó su vínculo esporádico con Massó para intentar un despojo patrimonial. Las pruebas son contundentes: el sospechoso fue visto en diversos casinos tras la desaparición y, lo más incriminatorio, fue quien entregó el auto de la víctima en un taller mecánico solicitando que le quitaran el equipo de gas y ocultando parte de la patente.

Screenshot

A pesar de la detención e imputación de González, el misterio más doloroso persiste: el paradero del cuerpo. Las pericias en el vehículo hallaron rastros compatibles con una situación de violencia y el uso de precintos, sugiriendo que Massó fue reducido y trasladado. Mientras la justicia analiza los dispositivos electrónicos secuestrados en el barrio Mebna para reconstruir las horas finales del empresario, la familia y la sociedad mendocina aguardan una respuesta que cierre este círculo de violencia nacido de la ambición y el azar.

#JusticiaPorMassó #Mendoza #Policiales #CrimenSinCuerpo