Santiago, honrado como protector ante el fenómeno natural que más preocupa a los mendocinos, los temblores, cobró gran popularidad hasta nuestros días.

En el acta de fundación de Mendoza, consta que Pedro del Castillo, decidido a establecer la ciudad y nombrar su cabildo, dispuso señalar la advocación de la iglesia mayor, nombrando a San Pedro, a quien tomó en una primera instancia como patrón y abogado de la ciudad (22 de febrero de 1561).

Se carece de actas capitulares que den cuenta de cuándo se comenzó a rendir homenaje a Santiago como patrón de Mendoza de los primeros 5 años, lo cual impide fijar una fecha precisa. Pero en el acta del 22 de junio de 1566, consta la elección de Gabriel Cepeda como Alférez Real, a quien se le entregaría el estandarte y prestaría solemne juramento como era costumbre.

En los años siguientes, las actas consignan que en la víspera de Santiago, el Alférez recibía el estandarte y prestaba el juramento. Y en 1575, el acta del 24 de julio hace explícita mención del Apóstol cuando lo nombra “Patrón de las Españas y a quien esta Ciudad tiene por Patrón y Abogado”.

La documentación posterior da testimonio de la reiteración anual de esta ceremonia como festejo establecido definitivamente. La figura de San Pedro, como protector original de la provincia, se desvaneció y la de Santiago, honrado como protector ante el fenómeno natural que más preocupa a los mendocinos, los temblores, cobró gran popularidad hasta nuestros días.

La imagen que la provincia veneró durante más de 400 años fue la del Santiago guerrero o “matamoros” y muestra al santo sobre un caballo, empuñando una espada y con dos musulmanes a sus pies, tal como se apareció a los españoles que luchaban contra los moros en el año 844.

Ese ícono fue reemplazado en 2001 por uno que muestra otra faceta del santo, la del Peregrino que predicó en Judea y Samaria y -según sostienen algunos- evangelizó España y organizó su iglesia. La figura, que desde entonces preside la tradicional procesión, fue tallada en madera por la monja Marta Morader, de la congregación de misioneras Claretianas. Las dos imágenes se encuentran en la parroquia de la calle Sarmiento, pero la que preside el altar es la del caminante.

Por Redacción